Toda vocación es un llamamiento interior. La vocación a la Compañía de Jesús es un llamamiento personal de Dios a formar parte de esta institución para seguir a Jesucristo en la vida religiosa consagrada y comunitaria, como sacerdote o como hermano.
Los jesuitas sacerdotes son hombres que, además de su vocación a la vida religiosa consagrada y comunitaria en la Compañía de Jesús, también en virtud de una vocación específica han optado por el servicio eclesial a Dios y a la humanidad, realizando como presbíteros las actividades propias del sacerdocio ministerial.
Los jesuitas hermanos son hombres que, teniendo vocación a la vida religiosa en la Compañía de Jesús, no se sienten llamados al sacerdocio ministerial. Son jesuitas que también asumen la misión de la Compañía, contribuyendo a su realización mediante el servicio eclesial a Dios y a la humanidad en diferentes profesiones y tareas.
Si eres hombre mayor de 18 años y tienes el deseo y la aptitud para lograrlo con la ayuda de Dios, con una auténtica vocación a la vida religiosa consagrada en la "Compañía de Jesús", podrás ser jesuita. Probarlo dependerá de ti.
La respuesta está en ti mismo. Es fundamental que el deseo más importante sea buscar y hallar la voluntad de Dios para tu vida. Por ello necesario que vivas este proceso mano a mano con el Señor, dedicando tiempo a tu oración personal y alimentándote con la gracia de los sacramentos. A través de una experiencia de discernimiento, te ayudaremos a ver con claridad los signos de un posible llamado. El acompañamiento personal con un jesuita, la experiencia de Ejercicios Espirituales ignacianos, el trabajo apostólico en alguna de nuestras obras y una experiencia de vida comunitaria en algún momento de tu proceso, serán instancias claves para descubrir si éste es tu camino.
El proceso es personalizado y puede durar de seis meses a dos años, según tus características particulares y el grado de tu madurez vocacional. Se puede entrar o salir del proceso cuando el interesado o el coordinador de la Pastoral Vocacional lo vean conveniente.
Puedes continuar con el curso normal de tu vida hasta decidir si continúas así o cambias el rumbo de tu vida. Hacer un discernimiento vocacional no implica abandonar todo, puedes seguir trabajando o estudiando y al mismo tiempo averiguar qué te pide Dios para tu vida.
Habrás tenido una experiencia profunda de vida cristiana, un mayor conocimiento de la Compañía de Jesús, de sus obras, su espiritualidad y también de ti mismo. Además, habrás hecho un camino de discernimiento para decidir con mayor claridad tu propio camino de seguimiento de Jesús.
Puedes dirigirte a quieroserjesuita@JesuitasUruguay.org o escribir a nuestro Centro de Pastoral Vocacional convocacionsj@gmail.com. También puedes consultar con jesuitas que conoces en obras y casas de la Compañía de Jesús. Ellos te presentarán a los encargados de la Pastoral Vocacional.
Señor Jesús, te doy gracias por moverme interiormente
a buscarte y seguirte.
Confío en tu Palabra, en tu Espíritu.
Tú, que me llamaste con amor eterno,
haz que conozca el misterio de mi vocación,
el sentido de mi vida,
el término de mi búsqueda.
Da perseverancia a mi camino;
que cada paso de mi andar
sea una ocasión para elegirte, servirte,
descubrir tu amor y tu verdad.
Que Tu Espíritu llene mi corazón de sabiduría,
de ciencia, de entendimiento, de consejo,
del conocimiento de la voluntad del Padre.
María, Madre de la elección y
de la contemplación, acompaña mi camino
y el de todos los que buscan su vocación,
para decir un “sí” a la vida de Dios Padre.
Amén.