Ven Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra!

Vocación Jesuita
Formación

1. Formación

Formación

Una vez que el candidato ha sido admitido en la Compañía de Jesús, ésta se preocupará de darle una formación adecuada para que crezca personalmente y para que pueda, con todo lo que es y tiene, buscar junto a sus compañeros, la mayor gloria de Dios y el servicio al prójimo.

En consecuencia, la formación en la Compañía de Jesús no es sólo para beneficio del propio sujeto, es para beneficio del prójimo, a quien está llamado a ayudar. Por eso, la Compañía de Jesús opta por una formación de “alta calidad”, ya que mientras uno mejor se forme, mejor podrá servir a los demás. Esta opción va a suponer una larga formación; sin embargo, el tiempo que ella dure deja de ser importante, pues uno ya ha decidido entregarle toda su vida a Dios, viviendo y muriendo en la Compañía de Jesús.

Nuestra formación se basa en la libertad responsable. Se trata de que los estudiantes jesuitas se formen aprendiendo a decidir lo que es más conforme al servicio de Dios.

2. La formación empieza con el noviciado

Formación

Esta etapa dura 2 años y tiene como objetivo establecer los fundamentos principales de la espiritualidad ignaciana y confirmar, desde dentro, si la Compañía es el mejor lugar para la persona y si el novicio es para la Compañía. En esta etapa uno se hace familiar con Dios en la oración y va conociendo y aprendiendo a querer a la Compañía de Jesús, a la que ha decidido entrar.

El noviciado termina con la confirmación, por parte de la persona, de la certeza de su vocación; y si la Compañía de Jesús lo considera apto, le permitirá hacer los votos de perpetua pobreza, castidad y obediencia, junto con la promesa de entrar en la Compañía de Jesús, al final de su formación. Después de estos primeros votos uno puede llamarse y considerarse jesuita; sin embargo, la Compañía de Jesús recién lo va a admitir definitivamente y lo va a considerar plenamente jesuita, al finalizar toda su formación.

3. El juniorado

Formación

Hechos los votos del noviciado, se inicia -con el juniorado- la larga formación intelectual. Esta etapa dura más o menos 2 años, y en ella se hacen estudios de humanidades: historia, literatura, idiomas, artes, etc., con la intención de sensibilizar al jesuita hacia las diversas dimensiones y complejidades de la vida y expandir su horizonte al deseo de un servicio más universal.

Como la formación en la Compañía es personalizada y toma en cuenta las capacidades y limitaciones de cada uno, sus intereses, los estudios realizados, etc., algunas etapas de la formación podrán alargarse o acortarse según la necesidad.

Si uno ha entrado a la Compañía para ser hermano jesuita, durante el juniorado comenzará sus estudios y preparación convenientes para el servicio que pueda prestar más adelante.

4. La filosofía

Formación

Tiene una duración mínima de 2 años, y tiene por objetivo enseñar a pensar con lógica y precisión, formar el sentido crítico, abrirse a otras maneras de pensar y preparar las bases para los estudios teológicos.

5. El magisterio

Formación

Normalmente dura 2 años y su fin es contribuir a alcanzar una madurez religiosa y apostólica. Es una etapa en donde se interrumpen los estudios y el jesuita se sumerge en la realidad de la vida cotidiana, trabajando en alguna de las obras de la Compañía. Es una época de preguntas, cuestionamientos y reformulaciones que sirven para confirmar su vocación y abrir el apetito a los estudios teológicos que vendrán en la etapa subsiguiente.

También es posible que, en esta etapa, el estudiante concluya los estudios universitarios que haya podido interrumpir con su entrada en la Compañía, o inicie estudios civiles que puedan complementar y mejorar el servicio que, como jesuita formado, pueda prestar.

6. La teología

Formación

Tiene una duración aproximada de 5 años y se orienta a obtener el bachillerato en teología. Se pretende que los estudios de teología sean de alta calidad ya que serán el medio primero y principal para el trabajo espiritual de la Compañía.

Usualmente, al terminar sus estudios teológicos, el estudiante pide ser ordenado sacerdote. Y si después de los informes y evaluaciones se le considera apto, se le concederán las órdenes y será ordenado, primero diácono y luego sacerdote. Pero, aún siendo sacerdote, su formación no ha terminado.

7. Los estudios especiales

Formación

Después de la teología y ya siendo sacerdotes, algunos jesuitas hacen estudios especiales: doctorados, maestrías o carreras civiles, según las necesidades apostólicas. La duración de esta etapa dependerá de la clase de estudios que se esté realizando.

8. La tercera probación

Formación

Aproximadamente unos 15 años después de haber ingresado en la Compañía, todos los jesuitas se someten a una última prueba: la tercera probación. Se trata de una experiencia similar a la del noviciado y de una duración aproximada de 6 meses, en donde se propicia una profunda experiencia de encuentro con el Señor y se renueva la vigencia del llamado a vivir y morir en la Compañía, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo. En esta prueba, la Compañía evaluará, por última vez, la aptitud del sujeto para ser admitido definitivamente en ella.

9. Los últimos votos

Formación

Después de la tercera probación, si el sujeto ha sido considerado apto para ser de la Compañía, ésta lo invitará a hacer sus últimos votos (los mismos que hizo al finalizar el noviciado, pero esta vez públicos y solemnes) y lo admitirá plenamente en ella, como jesuita formado (ya sea como profeso, como coadjutor espiritual o como hermano formado).

Hechos sus últimos votos, el jesuita se encuentra listo y dispuesto para ser enviado a trabajar donde la Compañía juzgue que podrá ser de mayor servicio a Dios y bien para el prójimo.

El cuarto voto, es un voto especial de obediencia la Papa. Si bien la adhesión efectiva y afectiva al Sumo Pontífice y obedecerle en la misión que nos encomiende está en la razón de ser de toda la Compañía de Jesús y de todos sus miembros, este cuarto voto no lo hacen todos los jesuitas, sino aquellos a quienes la Compañía se lo conceda y quienes estarán dispuestos a una mayor movilidad tanto geográfica como de tipos de misión: para donde sea y para lo que sea necesario.

10. La formación permanente

Formación

Pero el jesuita nunca puede dejar de estudiar si pretende colaborar adecuadamente en el trabajo con el Señor. Por eso, si bien la formación formal termina con los últimos votos, para un mejor servicio divino, el jesuita deberá mantenerse actualizado y al tanto del desarrollo del pensamiento y de la reflexión contemporáneos

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